En esta entrevista, Nono Rueda comparte su viaje personal y profesional, explorando cómo la creatividad y la espiritualidad se entrelazan en su vida. Inicialmente, su conexión espiritual era un proceso íntimo y personal. Sin embargo, al compartir sus ilustraciones y diseños, descubrió que muchas personas conectaban profundamente con su obra. Esto la llevó a explorar cómo el diseño podía trascender lo comercial para transformarse en una herramienta de comunicación emocional y espiritual.
Nono, quien comenzó en el diseño gráfico, la ilustración y el tatuaje, explica cómo se alejó gradualmente de estas disciplinas para centrarse en la salud mental, la facilitación energética y el acompañamiento personal. Esto incluyó crear obras simbólicas, como una lámpara hecha con materiales reciclados, que representaban rituales de despedida de etapas anteriores de su vida. A través de estos cambios, enfatiza la valentía necesaria para seguir nuevos caminos, incluso cuando implican abandonar aquello que alguna vez fue el núcleo de su identidad.
El diálogo aborda cómo el bienestar emocional influye en los procesos creativos. Los participantes discuten la presión del mundo laboral, el síndrome del impostor, la ansiedad y el agotamiento, reflexionando sobre cómo estas experiencias pueden llevar a una reestructuración profunda de la vida profesional y personal. Nono destaca la importancia de habitar el cuerpo y la mente plenamente, algo que considera esencial para liberar bloqueos y explorar nuevas posibilidades creativas.
En el contexto del festival Blanc, Nono describe un taller diseñado para ayudar a los participantes a reconectar con su cuerpo y emociones a través de música y ejercicios de relajación. Este tipo de prácticas permite entrar en un estado de mayor consciencia y conexión, desbloqueando emociones y generando insights personales.
La conversación finaliza explorando la espiritualidad como una forma de conexión profunda con uno mismo y el entorno, desligada de conceptos religiosos. Nono anima a cuestionar las creencias y percepciones preprogramadas, proponiendo que la espiritualidad puede manifestarse simplemente como un estado de atención plena y apertura.